En el teatro iniciático el actor es el único que no actúa.
Él lleva a cabo todos los papeles hasta el límite de la representación sin
dejar nunca de tener presente a su Sí Mismo. Esa es la razón de que, en el
teatro clásico antiguo, es decir en esa gran idea cultural que representan las artes escénicas para la humanidad, los actores llevaran máscaras. Esas máscaras son las
que actúan, las que toman el papel e interpretan al personaje, mientras el
actor se muestra imperturbable, atento, viendo pasar a los
arquetipos, los egos, la escenografía del mundo, de la vida toda. Escribe René
Guénon al respecto:
"El actor es un símbolo del 'Sí' (...) manifestándose mediante una serie
indefinida de estados y de modalidades, que pueden ser considerados como otros
tantos papeles diferentes; y hay que señalar la importancia que tenía el uso antiguo
de la máscara para la perfecta exactitud de este simbolismo. Bajo la máscara,
en efecto, el actor permanece él mismo en todos sus papeles, como [el 'Sí' es 'no afectado'] por todas sus manifestaciones; la
supresión de la máscara, al contrario, obliga al actor a modificar su propia
fisonomía y parece así alterar de alguna manera su identidad esencial".
Cita: René Guénon: El Simbolismo del Teatro. Capítulo XXVIII de Apercepciones sobre la Iniciación.
