Inauguramos este blog coral que pretende recoger todo aquello que, sobre el Teatro Hermético de la Memoria, merezca un comentario. Este es un espacio abierto en el que todos, hayáis sido invitados directamente o no, podéis participar, pues de lo que se trata es de tomar el Arte de la escena como una forma de expresión donde lo ilusorio y lo real se complementan para recrear el laboratorio de nuestra alma. Este blog está inspirado en el Teatro de la Memoria de Federico González... (Sigue lectura en nuestra PRESENTACIÓN)
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domingo, 15 de marzo de 2026

"MORENIKA A MI ME YAMAN", CANCIÓN SEFARDÍ ESCRITA EN LENGUA LADINA ((ESPAÑOLJUDIO)


Morenika a mi me yaman, es el título de esta bella y tradicional canción popular que se cantaba en las bodas judías y que en el siglo XV llevaron a distintos lugares del mundo los judíos sefardís. La letra está en lenguaje ladino (españoljudio), lenguaje en el que se descubre el origen de muchas palabras que hoy en día se conservan en lenguas como el catalán, castellano e incluso la contracción "sos" y otros modismos argentinos, andaluces, maños, etc.

Es cierto, por otro lado, que la palabra ladino muchas veces ha tomado un cariz negativo, pero en realidad quiere decir “traducido”. Ladino procede del verbo "enladinar", que significa "traducir", y es una palabra que tiene su origen en los trabajos que realizaban los judíos, moros y cristianos que pertenecían a la escuela de traductores de Toledo, creada por Alfonso X el Sabio, donde, como se sabe, se tradujeron los clásicos del hebreo, del griego y del árabe.

No obstante, todo ello debía verterse a la lengua común de entonces para que fuera entendible por todos y de eso se dijo que "enladinizaban" los textos. Para algunos esto era una vulgarización, pues suponía traducirlos a una lengua popular y no a una culta, como el latín.

Volviendo a los sonidos ladinos, habría que decir que gran parte de estas canciones sefardís que desde hace años se siguen recopilando y divulgando, cuentan historias de amor, de romances, pero en ellas también existe un sentido esotérico que vela ciertos secretos implícitos en su tradición iniciática, la Cábala. Son letras basadas en el Antiguo Testamento, siendo la música y las canciones la manera de conservar esas enseñanzas vivas en la memoria al transmitirse sencillamente en el ámbito familiar, especialmente de madres a hijas.

La letra de Morenika a mi me yaman, sin duda guarda relación con aquellas palabras bíblicas que recogen las que el rey Salomón pone en boca de la Reina de Saba, y que siempre resultan tan enigmáticas: “Soy morena y soy hermosa…” las que se leen en el libro de la Sabiduría escrito por este rey sabio. Y puesto que todos los libros sagrados poseen cuatro niveles de lectura, la pregunta es: ¿Qué querrán decir de verdad estas palabras puestas en boca de una mujer que, como cuentan las crónicas bíblicas “acudió desde los confines del mundo a alabar la sabiduría de Salomón”, es decir atraída por sus ideas y su forma tan elevada de entender el Amor y la Justicia. Mª Ángeles Díaz



lunes, 9 de marzo de 2026

ARTEMIS EN EL TEATRO DE CALÍMACO. Mª Ángeles Díaz

 

                      

Cuenta Calímaco, el gran poeta latino, que Artemis, si bien nació con nació con grandes  dones naturales, siendo aún muy niña, pues alrededor de 10 años tenía, sentada en las rodillas de su padre Zeus, le pide a este lo siguiente: Lo primero que la mantenga doncella, segundo, ser llamada con múltiples nombres, tercero un arco, pero no como el de su hermano Apolo, pues no lo quiere para luchar con él, ella lo quiere curvado y flexible, forjado por los Cíclopes que hacen las armas de Zeus, esto es: el relámpago, el rayo y las centellas.  Un arco que la haga infalible. También le pide una antorcha y poder ceñirse un colorido quitón. Quiere también sesenta ninfas oceánicas, para que sean sus compañeras, y veinte más del río Amniso, corriente que transita por el norte de Creta, para que cuiden sus canes y mantengan en buen estado sus sandalias. Artemis, a la que Calímaco presenta como una niña traviesa, también le pide, a su padre vivir siempre en los montes, en los bosques y en las cimas y una única ciudad, quiere para ella, donde le puedan hacer ofrendas sus seguidores. Asegura Artemis que no es su deseo abadonar su habitad salvaje a no ser que alguna mujer, en trece de parto, la llame, pues como hizo en el parto de Leto, su madre, la ayudará para aliviar sus dolores.

“Y dame todos los montes; escógeme una urbe cualquiera, la que quieras: pues rara vez, a ciudad Artemis desciende; viviré en los montes; trataré las urbes de hombres sólo cuando las mujeres, por agudas penas del parto afligidas, en su auxilio me llamen: las Moiras a mí, apenas nacida, me asignaron que las socorriera; pues dándome a luz y llevándome, nunca dolióse mi madre, más sin esfuerzos me expulsó de sus miembros.”

Riéndose su padre de las peticiones de su pequeña infante, narra Calímaco, le da todo lo que pide y treinta ciudades más.

“Tu padre te dará aún otras cosas mayores. Para ti treinta urbes proveeré, y no una torre, para ti, treinta urbes, las cuales exaltar a otro dios no sabrán, sino a ti única, y serán llamadas “de Artemis”; y en común dividíos, midiéndolas, innúmeras urbes terrestres, e islas, y en todas habrá altares de Artemis, y bosques; y para las rutas y puertos tú serás la custodia.”


Imagen: Artemis. Fresco en la Villa Ariadna de Nápoles 

lunes, 23 de febrero de 2026

EN EL TEATRO INICIÁTICO EL ÚNICO QUE NO ACTÚA ES EL ACTOR. Mª. A. Díaz

 

En el teatro iniciático el actor es el único que no actúa. Él lleva a cabo todos los papeles hasta el límite de la representación sin dejar nunca de tener presente a su Sí Mismo. Esa es la razón de que, en el teatro clásico antiguo, es decir en esa gran idea cultural que representan las artes escénicas para la humanidad, los actores llevaran máscaras. Esas máscaras son las que actúan, las que toman el papel e interpretan al personaje, mientras el actor se muestra imperturbable, atento, viendo pasar a los arquetipos, los egos, la escenografía del mundo, de la vida toda. Escribe René Guénon al respecto:

"El actor es un símbolo del 'Sí' (...)  manifestándose mediante una serie indefinida de estados y de modalidades, que pueden ser considerados como otros tantos papeles diferentes; y hay que señalar la importancia que tenía el uso antiguo de la máscara para la perfecta exactitud de este simbolismo. Bajo la máscara, en efecto, el actor permanece él mismo en todos sus papeles, como [el 'Sí' es 'no afectado'] por todas sus manifestaciones; la supresión de la máscara, al contrario, obliga al actor a modificar su propia fisonomía y parece así alterar de alguna manera su identidad esencial".


Cita: René Guénon: El Simbolismo del Teatro. Capítulo XXVIII de Apercepciones sobre la Iniciación.

https://teatrodelamemoriacaliope.blogspot.com/2026/01/el-teatro-de-la-memoria-de-federico.html

ACTORES DE LA COLEGIATA MARSILIO FICINO DURANTE LA INTERPRETACIÓN DE "En el Útero del Cosmos" de Federico González

De izquierda a derecha: Mª Ángeles Díaz (Angie). Francisco Ariza (Franc), Antoni Guri (Toño), Margarita Batlle (Daisy). PRIMER ACTO      (Mi...