ARGUMENTO
Un amor apasionado entre dos adolescentes. Él, Leandro, un
nadador destacable, ella una sacerdotisa de Afrodita. Los jóvenes se habían
conocido durante un ritual dedicado a la diosa, sin embargo ambos tuvieron gran dificultad para verse al vivir separados el uno del otro, pues Leandro residía
en la ciudad de Abido, situada en la parte asiática del antiguo Helesponto,
actualmente estrecho de los Dardanelos entre Europa y Asia. Y Hero, la joven
enamorada, al otro lado del estrecho, en la antigua ciudad europea de Sesto.
Además, los dos jóvenes tenían otra dificultad añadida para llevar a cabo su
relación, y es que sus familias estaban enfrentadas, por lo que decidieron
mantener en secreto su idilio.
Sin embargo la pasión que sentía el uno por el otro era tan grande e irrefrenable que ni las mismas fuerzas de la naturaleza eran para Leandro un obstáculo que les impidiera el encuentro. Todas las noches, cuando el sol ocultaba sus rayos y la luna lo sustituía en el amplio cielo, Leandro dejaba sus ropas en la orilla y se lanzaba a las aguas del estrecho que comunica el mar Egeo con el mar interior de Mármara, en busca de Hero que solícita le esperaba en la otra orilla. Una antigua torre, mencionada por los antiguos historiadores, entre ellos Estrabón, era el faro donde Hero colocaba todas las noches una antorcha que servía a Leandro como guía para orientarse y llegar hasta ella. Siendo en esa misma torre donde tenían lugar sus encuentros que duraban hasta el alba, cuando el bravo nadador emprendía el regreso a su ciudad.
Al parecer, tras el verano, en el que comenzó este amorío adolescente, el Helesponto se volvió tempestuoso hasta el punto de impedir al amante que durante siete noches pudiese cruzar el estrecho debido al fuerte oleaje.
Finalmente, ni la tormenta disuadió al joven de atreverse a vencer el temporal y cubrir a nado la distancia. Pero el infortunio vino a poner freno a su pasión ya que una noche el fuerte vendaval apagó la luz que desde la torre guiaba a Leandro y este, extraviado, murió exhausto.
Virgilio es una de las fuentes que mejor detalla la dureza de esta historia de amor entre el nadador y la sacerdotisa de Afrodita, otro es Ovidio, pero hay otros que se han dejado arrebatar por este mito, del que sin duda Shakespeare extrajo ideas para su Romeo y Julieta.

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